El atletismo y las hormonas

El atletismo y las hormonas

2020-09-17 | 371 Personas han visto el articulo

Para nadie es un secreto que correr beneficia no solamente al cuerpo, sino a la mente, e incluso, a nuestra alma. Pues múltiples estudios que indican claramente lo positivo que es la práctica habitual del atletismo para los estados emocionales que favorecen la calidad de vida de sus practicantes.
Salir a correr produce en quien lo practica una sensación de bienestar (sobre todo cuando ya hemos terminado) a nivel hormonal, refiriéndose a las sustancias que segrega nuestro cerebro al practicar este hermoso deporte. 

Sustancias químicas como la serotonina, conocida por los expertos como el “interruptor de apagado” de los sentimientos de ira y cólera. Ella hace que quienes que corren regularmente tiendan a sentirse más tranquilos y a manejar mejor sus estados de ánimo.

Otra hormona que se segrega al correr es la adrenalina (sobre todo antes de una competencia, o de un entrenamiento en el que te pones una meta de hacer tantos kilómetros en un determinado tiempo). Ella favorece la regulación del cortisol (la hormona relacionada al estrés), y ayuda a la persona a ponerse en un estado de motivación y le anima a mejorar su rendimiento.

Y por último la dopamina, que se libera durante una experiencia placentera y fomenta una sensación de “bienestar”. 
Correr no sólo favorece sentirnos bien y liberarnos de las tensiones diarias por un rato, sino que además es un deporte canalizador de emociones como la rabia y la tristeza. Las personas que lo practican dice “sentirse liberadas de sus preocupaciones” mientras lo practican, y después de hacerlo. Incluso los corredores profesionales definen la sensación de correr un maratón como “una mezcla explosiva de sensaciones como rabia, euforia, dolor, fatiga y emociones a flor de piel”.

Aunado a ello, la práctica del atletismo contribuye a mejorar la autoestima y la confianza en uno mismo, ya que te ayuda a conocer tus límites personales y a luchar por superarlos. Es una actividad que genera ilusión, y en la mayoría de los casos representa un reto, una meta a alcanzar. Esto, si se hace de manera continuada, acaba muy probablemente convirtiéndose en un hábito más, que solo cosas positivas puede traer en todo sentido.
El correr nos ayuda a reducir el estrés y la ansiedad ya que los corredores son más capaces de lidiar con sus factores de tensión con eficacia. Esto se atribuye al hecho de que renueva la gestión de sus pensamientos, mantiene sus mentes libres de preocupaciones y les da tiempo para pensar, reflexionar y concentrarse.

Por lo tanto,  podemos afirmar que el hábito de correr regularmente permite la posibilidad de vivir una experiencia transformadora, que puede impactar muy positivamente en la salud emocional de quien lo practica.

Autor: Jairo Nunez